Aguardiente, forever.

junio 07, 2020 Sergio Gómez Reátegui 0 Comments


Aguardiente, forever y Cantar de Hildebrando, constituyen los restos de un  grandioso naufragio: algunos sueños, astillas, quebrantos y alabanzas que las olas del tiempo arrojan, quién sabe si con placer insospechado, a las playas de un corazón amigo, o al olvido.
Aquí están, pues, mis poemas: los entrego, sin piedad, para que florezcan sobre la tierra dura que nos ha tocado transformar o se los lleve el viento (si acaso nada dicen).

Hildebrando Pérez Grande.



Poemas.

Me preguntas si la muchacha que figura en la postal que compramos esta tarde, haría el amor
con la misma soltura con que tú incendias la casa que a veces habitamos.
Me preguntas si su amante (anónimo puma que los ríos en vano trataron de incinerar su vena hambrienta),
mientras la lluvia atemperaba sus latidos, le diría al oido
el aguardiente de júbilo y saliva que entrecortadamente hoy repito.
Tendido sobre una bayeta claveteada de colores por los artesanos
de San Pedro de Cajas, se me ocurre pensar que mañana,
cuando el sol
oscurezca el tocuyo amarillo de los potros confundidos, la
muchacha
que figura en la postal que compramos esta tarde, intrigada
por un repentino entrechocar de nubes somnolientas,
preguntará
a su amante (aún no identificado por los agentes de Seguridad del Estado) si aquel lejano azabache suyo
-que lo miró fijamente en la oficina de correos esta tarde-
haría el amor con el mismo metal con que él lo hizo apenas
hace un instante, la víspera en que desde una nave nunca antes vista se escuchara gritar desatoradamente tierra,
tierra, tierra.


4

Muchacha de las retamas,
rocío de la mañana.
Muchacha de luz serrana,
vasija de fuego y agua.

La gracia de tu mirada
muchacha cordillerana,
vuela como una campana
muchacha de las retamas.

Muchacha de porcelana,
flor encendida en el cielo.
Muchacha de las retamas,
luna de almendray olvido.



Cantar de Hildebrando

La luz de todo lo perdido nos envuelve
con el leve jazmín
de la nostalgia. Sobre la dura corteza
de los años, buscamos
un amor, una palabra
amiga, la huella de los compañeros.
La luz de todo lo perdido nos envuelve
con su dulce brebaje
de amargura. Bajo el húmedo polen
de los sueños, en el frente
del amor hay más reveses que vIctorias.
(No siempre la plenitud es nuestra sombra).
La luz de todo lo perdido nos envuelve
con la bruma postrera
de estos tiempos. Y marchamos
a la intemperie, cara al sol, sorteando
halagos, emboscadas, amarillentas
ilusiones que oscurecen el camino.
La luz de todo lo vivido nos envuelve
como ahora y en forma Victoriosa
la invicta bandera de los pobres.



Banderas / Mariposas/ Nomeolvides

Un día despertarás, muchacha, a la sombra
de un eucalipto alto y transparente.
Y ya no querrás.
Y ya no querrás volver.
Y ya no querrás volver a tu casa.
Y ya no querrás volver a tu casa porque tu casa será este
cuerpo
fraguado en pequeñísimas batallas.

En la incógnita dulce nos reuniremos
no sólo escucho el armonioso zurear de las palomas:
atravesando banderas  mariposas nomeolvides
desalientos  consignas  y días por venir
llegan puntuales, como siempre, tus besos, tus espigas.

Un día despertarás, muchacha, a la sombra
de un eucalipto alto y transparente.
Y ya no serás.
Y ya no serás un sueño.
Y ya no serás un sueño o un deseo.
un sueño o un deseo sino la suave, ardiente piel que la ceniza impaciente de mis manos adivina.


6

A ratos un vidrio envenenado
ceniza
la naranja silvestre de tus labios.
A ratos
eres una estatua de yodo y de granizo.
A ratos
tu silencio es una bomba lacrimógena.
A ratos
rechazas mi vieja botella de vino.
A ratos
alabas mi dura carne de caballo.
A ratos
me arrojas tu vaso de leche en la cara.
A ratos
me amas. A ratos me odias. Siempre
a ratos.




Mariposas

De todas las muchachas que acamparon
En mi vida, tú fuiste la reina del filin.
Qué gracla, que galope, qué frenesí de relámpagos
Y hierba santa bajo aquel cielo serrano! Un puñado
De mariposas insaciables coronaba
La frente de tu fresa silvestre. De todas las muchachas
Que incendiaron la vieja torre
De mi vida, tú fuiste la reina del filin.

Flor de muchacha, decían mis vecinos.
Flor de un día, flor de loto, flor de cementerio.


0 comentarios: