Renato Salas embiste


Compartimos una breve selección de poemas de  Renato Salas Peña  (Lima, 1971) de su primer libro Lima -Vitarte  publicado el año 2005.
Pase, la entrada es gratis.


Soy una mujer, se podría decir:
"estable emocionalmente" aunque 
tuve algunos desvaríos en mi juventud,
siempre gusté de ser la más pendejita
en el salón y por supuesto, en las fiestas,
lo de la poesía lo copié de una tal Ollé,
supongo que era una vieja de esas arrechas,
media hippie que de cuando 
en vez salen en la sección de los diarios 
que nadie lee, vaya encuentros tan 
agradables.
Mi primer enamorado al cual amé pero 
no respeté, la llegó a meter hasta 
la mitad, nada más, la otra mitad 
fue concluida por el que ahora es mi
ex-marido, padre de azucarada cruz
que cargo hoy.
Fuí popular en la katerba poética de 
los tiempos idos, como suelo llamarla.
Todos oliendo mi trasero y en alerta 
para cualquier desvarío que cometiera 
en alguna de las excéntricas borracheras
de las cuales estaba tan acostumbrada, 
que no sé, si un día habré llegado a perder 
el honor o lo habré llegado a ganar,
todo siempre es relativo, moda cojuda
de los 20s y 30s pero que te libra
de absurdas explicaciones.
Ahora cruzo de Vitarte a Lima para 
verme con -darling- como suelo llamarlo,
él es un público empleado en uno de
esos agotados edificios y 
me lleva a sus reuniones familiares,
polladas laborales y las quincenas y fines
de mes a un hostal con tele.
Y pensar que todo esto lo habría escrito 
si hubiera nacido mujer.




Palomino 

En la ciudad de Palomino
todos fracasaron
excepto los que 
huyeron a tierras 
bárbaras

Nacimos en un gran 
cementerio en 
fiesta perpetua

Nuestras casas eran 
pequeños ataúdes
donde nos hacinábamos
generación tras generación

Y todos se conocían
mantenían tratos amicales 
comerciales, de pugna
de violación o de matrimonio

En la ciudad 
se llegó a crear una raza

En la ciudad 
todo era motivo 
de carnaval, feria
fiesta, orgía, aquelarre:
se robaba luz de los postes 
del gobierno y
se bailaba, tomaba, fumaba
semanas de semanas
hasta que éramos 
expulsados del trabajo y
de allí se iniciaba la fiesta de verdad

La ciudad se peinaba 
raya al medio,
era y es la única 
ciudad peinada
ni Brooklyn, Montaparnasse
Berlín Río ni 
la Comuna de París
alguna vez 
fue tan elegante 

En la ciudad de Palomino 
sus grandes héroes 
te saludan o
se toman un trago
contigo, conversan
de sus penas de sus 
deudas, cuentan 
emocionados sus victorias 

Aquí nace un héroe 
cada tres años y
muere cada siete
estos son productos
de la generación espontánea

En la ciudad de Palomino
todos fracasaron
pero de una manera 
tan sencilla y aristocrática que 
da gusto que sea contada.



3
Los padres sobreviven gracias 
a las deudas 
adquiridas en el transcurso de
la sobrevivencia.
No se negará en ningún momento
que se hicieron de un departamento
al cual llenaron de muebles 
aparatos que pasan corriente y
de hijos.
Los hijos ocuparon la casa y
sobrevivieron de sus padres que 
sobrevivían de sus deudas.
Aunque los educaron en colegios 
particulares o fiscales las 
deudas ya se sentaban a la mesa
familiar también adeudada con 
el hambre.
Los nietos, última cadena del eslabón 
familiar fueron presentados como
ofrendas de la estupidez a los 
padres que se emocionaron ante
tanto tiempo transcurrido en
sobrevivencia y aceptaron 
coger nuevas deudas las 
cuales los mantienen vivos,
a ellos, a sus hijos y a sus nietos.
Y esto es una verdad que 
no se puede negar
y puede ser apreciada 
todo el trayecto 
Lima-Vitarte.



4
Cuando la casa cayó derruida por la pobreza
todo el barrio lloró y comentó 
la pérdida.
Los artefactos que pasan corriente 
explotaron, los muebles cayeron rendidos 
y las otras cosas que pululaban al 
interior fueron expropiadas por el gobierno.
Cuando la casa cayó derruida por la pobreza 
mi padre fue encarcelado
por criticar la política económica del 
régimen, mi madre llora la causa
paseando lentamente por el palacio
con un cartel que reza:
"Liberen a mi esposo"
Cuando la casa cayó derruida por la pobreza 
mi hermano fugó no se sabe a dónde
dejando esposa e hijos que 
murieron picados por las pulgas,
del otro hermano sólo se sabe 
que se sabe vivo aún.
Cuando la casa cayó derruida por la pobreza
yo estaba amándote en Vitarte,
como lo ven, bastante lejos de Lima,
y no me arrepiento.



Arte Poética

La poesía desborda por veredas
y no soy el de los que la recoge 
y acaricia amaneradamente, yo
la pateo, le meto cabe 
la estampo con torpes manos.

La poesía mira de costado me
es indiferente, ya no como el 
cisne aquel, hoy, simplemente
se arrincona en alguna sucia 
callejuela y espera que me 
tropiece con ella.




10

Si he de morir ha de ser ebrio
danzando desnudo
entre tus sueños.


Roger Santiváñez embiste

Estos poemas de mi buen amigo Roger Santiváñez son una especie de puente por donde el lector podrá atravesar el tiempo y volver al destello de la inocencia colegial junto al fuego del goce que nos gobierna en la madurez.
Pase con confianza y lea.


11
Piura, soledad de la bolichera a las 6 de la mañana. Qué odio: el colegio. Estoy seguro que el cura Casey se masturba.
Ah canción de adolescente. Lourdes hermosa con sus ojos violeta me aguarda a la salida de la misa. Las monjas del Santa María ya saben que me muero por ella. Ella afirma que soy el chico que se declara con la mirada.
En la esquina de las casas de los Linares esperamos la bolichera. El chófer le da a Pulga un papel con una declaración de amor y odio firmado por La Sombra. Cecilia Anticona.
Yo me río y me pierdo con mi soledad. Son las 3 de la mañana y yo sigo escribiendo. Ahora entro al garage de la calle Junín, donde vi por primera vez el sexo de una mujer y salí corriendo a comunicarle el extraordinario descubrimiento a mi madre: Mamá, Ángela no tiene pipí, sino una raja. Supongo que estoy pensando en una banca verde de la bolichera cuando quería hablar con Tato Cortez de nuestra administración por Los Saludos, cuando aparecieron en el canal 2 de TV en 1965 y aún antes en los orígenes más 
remotos del rock en el Perú: los Pepper Smelter.
Mas lo único bello de esos días fue Lourdes con sus bermudas crema, el día que la llevé al Country en bicihonda. Y aún antes cuando me esperaba en la ventana de su cuarto en el segundo piso para verme pasar y sonreír. Ella me dijo: en vez de escribir un libro hazme el amor, pero se arrepintió al final. Chica Piurana.



Diabla García

La chica más linda. No puedo recordar su nombre pero sí su uniforme del Lourdes, azul profundo y la insignia dorada, igual a su pelo adolescente. Belleza de una muchacha a los quince años, al costado de mi casa. Contemplarla subiendo al ómnibus de su colegio, guardar cada una de sus frases -piezas de oro- en el fulgor de un atardecer en los vidrios de Santa Isabel. Vivía ella en su reino de pureza e inocencia, antes de la Reforma Agraria. Reinaba con la suave delicadeza de quien se sabe perfecta. En malla negra -a la vera del jardin- despachaba a sus pretendientes, jóvenes audaces con los ojos verdes. Hubo sábados de rock y muchachos convertirnos en Jim Morrison para ella. Recuerdo a Gonzalo Higueras deslumbrando con una blanca guitarra eléctrica, la noche más bacán de la última primavera. La ola instantánea de la Reforma clausuró ese paraíso. Sentí la pena en el corazón de mi vecina.


Su hermosura inasible -ansiedad de los conquistadores- marchó a la Argentina. Piura perdió su prístina tersura intocada. Yo era un niño todavía/todavía la recuerdo: coqueta y esquiva. No se la agarró nadie.



1971/Elegía de barrio.

Beatriz vivía cerca de mi casa;
nuestra adolescencia era la crisis 
su cuerpo ya dibujado para el amor.
Sonreía como suelen sonreír 
las muchachas antes de los quince,
más azules sus ojos al atardecer.
Yo amé cada día en el que su voz
llegó hasta mi teléfono
para contarme sus historias
para oír de mi soledad las palabras 
que hacían más bella su belleza:
La ilusión de esos años tuvo un nombre,
unos meses de obsesión y poesía.
Sin saberlo 
el verano, la nada, el cielo estrecho
me alejaron
de la sonrisa con que hoy la veo 
a veces, fugaz sobre su moto,
más azules sus ojos al atardecer.
No sé de sus sueños, ni sabré:
Fue hermoso todo aquello que fue inútil 
tan inútil, en fin, como el poema.



Mujer - Niña

Te confieso que diariamente hago un 
esfuerzo, hago un poema, para seguir 
viéndote como antes, para seguir viviendo
porque a veces me rayo y no me 
entiendo, de pronto me descubro
contemplándote, suavizado por
tus largos cabellos húmedos temprano
en la mañana de verano, después del 
shampoo y después de calzar zapatos
rojos, y la belleza de tus piernas 
ofrecida a dios, al aire, a la tierra,
a mí mismo solitario de boca tan
sensual como la tuya, porque en 
ese instante amo tus vinchas arribistas,
tus sueños de grandeza, tu blancura
bajo el sniker; todo
lo que crees merecer por 
tus ojos negros, por tu joven soledad
mezclada a la vida de los protagonistas 
de la TV. Yo lo sé. Yo conozco 
tu inquietud desde los cumpleaños en 
la infancia, en que respirabas con hondura
y mirabas a cualquier lado y no sabías qué
hacer y te dejabas caer en el sofá
con el cuello reclinado y de repente
los zapatos de taco alto usados por 
primera vez. Y no querías que te viera
y avanzas y retrocedes - me sonríes y
me odias - y el otro día me dijiste 
tierna y desconcertada ¿ Qué miras?
Qué sino tu extraño corazón cotidiano,
tus muñecas.

Déjame tu malla negra:
déjame decirte que toda esta música 
no es sino un pretexto para 
que sepas querer limpiamente mis palabras. 



Marianne

Dime muchacha hoy 
Qué es lo que perdura de esas noches 
Si acaso la joven pureza de lo prohibido
O los suaves botones de tu blusa
Con la cual deshojamos lentamente 
La incertidumbre que ahora me persigue.
Fue quizá 
La sola luminosidad de un edificio
El viento de los parques perdidos o 
La obscuridad de las iglesias,
El encanto que moldeó aquellas citas:
El delirio de escapar 
Tu velocidad y el Basquet del amor;
Una época para los álbumes
Una historia que no finaliza 
Y ya no puedo ni olvidar 
Lo sabes tú Marianne
No nos salvaremos jamás 
El uno del otro.



A la manera de un poema de Apollinaire

Hay un poeta que sueña con la pequeña
Hay una pequeña exquisita en la vasta Lima
Hay una cama de dos plazas donde dejaste 
que besara tus lindos senos
Hay toda la vida 
Y yo te adoro 

2 
Te amo mi pequeña
Te amo mi querida luna de enfrente 
Te amo cuerpo delicioso de 16
Te amo vulva cerrada 
Te amo seno izquierdo paradito
Te amo seno derecho blanco
Te amo pezón derecho bajo el fino polo
Te amo pezón izquierdo como la puntita
de un iceberg dorado
Os amo nalgas delicadamente colocadas 
sobre la cama para que yo las contemple
Te amo trenza castaña
Os amo axilas frescas niñas 
Te amo curva de los hombros dulcemente
redonda cuando te volteas y me miras 
Te amo muslo de alabastro
sentada al filo de la cama
Poniéndote el blue jean que me gusta 
Os amo orejitas para las que preparo
mis más lindas frases de cariño 
Te amo cabellera negra rescátame
de los amores perdidos 
Os amo pies rosados uñas rosadas 
Te amo lomo imponente y tan frágil 
como tu nombre de pétalo de rosa
Te amo espalda de vírgen que me dejaste
levantar curvándote con 
la suavidad del desmayo 
Te amo boca oh mi sueño mi corazón 
latiendo locamente 
Te amo mirada tierna e inteligente 
Os amo manos cuyo movimiento
cuando hablas me hechiza
Te amo nariz con 2 huequitos negros 
Te amo con tu caminada desafiante y ondulada 
Oh pequeña te amo te amo te amo



Elogio 

Dueño únicamente de mis palabras 
Encerrado en esta soledad de la poesía 
Yo construyo mi canción:

Roger Santiváñez niño lindo niño bonito
Vuelto al regazo de la madre matrona 
Dulce y en escencia bondadosa 
Ya no habrá más canción que pueda recordarla 

El tiempo es cruel 
El tiempo mata.






Amplitud del Mito


Para todos los seguidores de Bartleby, presentamos una breve selección de poemas del libro Amplitud del Mito de la poeta peruana María Belén Milla. Publicado en mayo del 2018 por Alastor Editores.




Devenir del río

Tú milagroso
y cierto como el día 
de tu cabeza amarilla se arrojan los patios
las sábanas los cipreses mojados cada uno de nuestros perros 
la música sin nombre que habla del sol de los carros 
que existen en la primavera como llamativas 
cajas de fierro y estrellas 
y luego me arrojo yo 
porque todo el mundo sabe 
que la cima es un lugar perfecto
y nada habita en lo perfecto nada
pero apenas desaparece tu cabeza amarilla 
y ya creces como cíclope o talismán 
y provocas el movimiento de los animales 
del río que rota con tu pulso
tú como el único planeta huérfano y visible 
mi obelisco mi barca 
inclinado anunciando vuelo
llevándome como un insecto lleva su alimento 
y quizás yo sea ruta sea campanario 
sístoles doradas que escapan de mí 
como caballos y palabras 
o este poema que no entiendes 
pero que es bello 
te juro 
es bello.




Como un idiota

Hay que ser testarudo 
para ver el mar 
sin echarse a temblar 
aplastado enterrado con la sonrisa maltrecha
con grave espuma
de tanto verlo llegar 
y partir 
y despedirse falsamente 
y volver como preguntando cuándo
cuándo
y uno ofreciendo la más creyente entraña 
en largas muy lentas palabras
todo como perlas sobre un inexistente 
y sólo castillo 
hay que ser testarudo 
para haber visto el mar 
y seguir hablando de poesía 
de dios 
del equilibrio
de ti continental de ti único mar
hay que ser testarudo 
y exagerado
pero sobre todo
hay que creer creer creer
como un idiota.





El liberado 
A Javier

Te has ido
como un monstruo marino 
oculto 
roto
te has ido
y ya no ves que mi cerebro 
tiene el color
de los girasoles muertos 
y tú de los fierros oxidados
aquí todo se desplaza
y brilla 
insoportablemente vivo
las libélulas 
arrancan sus alas de mercurio 
insoportablemente vivas 
los planetas 
siguen enjaulados 
solos
extendiéndose 
golpeándolo todo
existiendo entre agujeros 
y silencio 
pero tú flotando 
dondequiera que el viento 
pese menos 
mantienes tus hábitos de semilla
de barro
de todo lo cruelmente terrestre
que compartimos 
a veces imagino 
el color más grande 
y se lo pongo a tus ojos.




Anuncio de la muerte

Nos va a caer encima 
una montaña 
y buscaremos probablemente
una palabra 
que la detenga 
una palabra de huesos resistentes 
y perfil despejado hacia la luna 
solamente una palabra 
frente a la montaña 
que va a llegar oliendo
injustamente a primavera 
a saliva caliente a rosa
y nosotros con un atado 
de francos ojos como canciones
aterrados por escorpiones y pólvora 
qué amarilla 
qué montaña 
y ninguna palabra 
que como sombrero 
nos oculte la cabeza 
en otra transparente 
montaña
donde los cuerpos enfermos 
no cuelguen 
como bichos ante la luz.




Antepasado

A María Guerra
Solo en este espacio
La muerte parece una casa

Vine a descansar mi cabeza
en tu falso mármol
una cabeza que no conoces
estropeada como la torre
donde te entregas
a las grandes distancias
mi cabeza
su piel endurecida
pesa igual que el paisaje
pero tus raíces ya la horadan como al cemento
y tu cabeza enterrada pasta tan lejos
más allá de los cuervos
que a veces confunde con galaxias
vine a descansar mi cabeza en tu cabeza
arrimadas así son objetos equivalentes
que pierden con el mismo ímpetu
su luz
mi cabeza en tu cabeza
este sonido anacrónico
y meloso
y tú tan muerta como los astros 
más radiantes.


"La mirada de Amplitud del mito está al margen y al mismo tiempo en el centro de todo lo que percibe y registra. Por eso está tan marcada la conciencia del fracaso. Del fracaso de la vida frente a la muerte, del lenguaje frente al amor, del recuerdo frente a la realidad. Creo que la pregunta por el sentido de las cosas y el fracaso como respuesta son las dos caras del libro. Es un gran esfuerzo por estudiarme a mí misma."

María Belén Milla.



Watanabe embiste

Comparto para todos los seguidores de Bartleby tres poemas del primer libro del poeta peruano José Watanabe publicado el año 1971.



Poema trágico con dudosos logros cómicos.

Mi familia no tiene médico
ni sacerdote ni visitas 
y todos se tienden en la playa
saludables bajo el sol del verano.

Algunas yerbas nos curan los males del estómago
y la religión sólo entra en las campanas alborotando los canarios.

Aquí todos se han muerto con una modestia conmovedora,
mi padre, por ejemplo, el lamentable Prometeo
silenciosamente picado por el cáncer más bravo que las águilas.

Ahora nosotros
ninguno doctor o notable
en el corazón de modestas tribus,
la tribu de los relojeros
la más triste de los empleados públicos 
la de los taxistas
la de los dueños de fonda
de vez en cuando nos ponemos trágicos y nos preguntamos por la.muerte.

Pero hoy estamos aquí saludables escuchando el murrmullo
de la mar que es el morir.
Y este murrmullo me reconcilia con el otro murmullo del río 
por cuya ribera anduvimos matando sapos sin misericordia,
reventándolos con un palo sobre las piedras del río tan metafórico que da risa.

Y nadie había en la ribera contemplando nuestras vidas hace años 
sino solamente nosotros 
los que ahora descansamos colorados bajo este verano
como esperando el vuelo del garrote
sobre nuestra barriga 
sobre nuestra cabeza
nada notable
nada notable. 






Las manos.

Mi padre vino desde tan lejos 
cruzó los mares 
caminó
y se inventó caminos,
hasta terminar dejándome sólo estás manos 
y enterrando las suyas 
como dos tiernísimas frutas ya apagadas.

Digo que bien pueden ser éstas sus manos 
encendidas también con la estampa de Utamaro
del hombre tenue bajo la lluvia.

Sin embargo, la gente repite que son mías 
aunque mi padre
multiplicó sus manos
solo por dos o tres circunstancias de la vida 
o porque no quiso que otras manos 
pesasen sobre su pecho silenciado.

Pero es bien sencillo comprender
que con estas manos 
también enterrarán un poco a mi padre,
a su venida desde tan lejos,
a su ternura que supo modelar sobre mis cabellos
cuando él tenía sus manos para coger cualquier viento,
de cualquier tierra.




Informe para mí hermano muerto en la infancia.

Ahora no hay lugar a discusión ni defensa.

La peste tenía su oficio.

Fue duro verte rodar como una semilla.

Yo sobrevivo entre los muertos.

Caminamos por los pasillos como esas silenciosas y vastas posadas.

Respiramos el deseo de huir sin cancelar la cuenta.

Papá escanció su último aire sobre nosotros.

Me acompaña una muchacha parecida a una fuente.

Nos alimenta una licuadora.

Ya empieza el verano. 

¿Te ves con papá?

En general, me he vuelto un poco indiferente.

A veces pesa mucho el silencio de los cipreses y los muertos.


“Lo que yo más apreciaba de mi madre eran las frases que tenía, perfectas para determinadas situaciones. Y una vez me dijo una de esas frases cuando yo le entregué un poemario mío, creo que fue Historia natural, donde incluso hay un poema duro sobre ella. Yo bromeando le dije: ‘¿Y? ¿Te gustó?’. Dijo: ‘Sí, está bonito, tú envuelves mierda en papel bonito’. Y creo que es una buena definición de lo que pretendo hacer, o sea decir cosas más o menos fuertes, intensas, pero con un lenguaje más o menos diáfano, transparente.

José Watanabe.

Julia Ferrer embiste


Si alguna vez van en busca de libros por las calles de Quilca o quizás por el campo ferial de Amazonas y se topan con algún libro de Julia Ferrer (Lima, 25 de febrero de 1925 - Lima,16 de febrero de 1995),
no ofrezcan resistencia, levanten esa joya, paguen el precio que  les pidan sin hacer remilgos.
Leer un libro de poesia de Julia Ferrer es un lujo que todos deberían disfrutar.




siempre he  vivido asomada a mi balcón de agua
creyendo en los anfibios y hasta he visto sirenas
mudas
eso sí

pero no basta ver para creer
para creer hace falta dudar

y yo no dudo

me gustaba tanto vivir asomada a mi balcón de agua
revoloteando con las luciérnagas
dejándome devorar por algún animal

mojándome sólo si llovía
llorando sólo si llovía
muriendo sólo si llovía

sólo si llovía

no te mires en el agua que vas a quebrarte

pero mi sombra no morirá jamás respondía
mi sombra siempre escuchará tu flauta
tu garza
tu magnolia
tu flauta

mi sombra siempre danzará con tu luz

sin embargo yo la vi ahorcarse
envenenarse
degollarse
ahogarse
quemarse

pero mi sombra no morirá jamás

danzará siempre con tu luz

aún colgada de los pies
danzará siempre con tu luz

siempre he vivido asomada a mi balcón de agua
creyendo en un visitante que nunca llegó
y hasta he visto sirenas
mudas
eso sí






Hay un color en el cual ya no puedes detenerte

cómo se llamará dios
debe tener el pelo crespo 
debe parecerse a 
ti
nunca firmará una carta 
quiere permanecer en el incógnito más perfecto 
tal vez usará lentes oscuros 
o sea 
mi dentista o la propia caries 
por qué esa manía de hacerse el raro
de actuar por medio de terceros 
en el más riguroso incógnito
burla a sus acreedores
él 
que no perdona una deuda 
todo esto lo divierte 
(alguna vez lo hará bostezar)
se limpiará las uñas 
disimulará un eructo
dejará plantada a la novia 
perderá en el cachito 
o trampeará si lo dejan 
llegará justo a la hora del almuerzo
tomará sus vitaminas 
dirá 
por qué he nacido 
cómo sería mi madre 
tengo ganas de llorar 
nunca me casaré
soy un sentimental
tal vez algún día me suicide
(se enternecerá de nuevo ante la idea)

cómo se llamará dios 
cuál de mis amantes habrá sido






poema

y yo 
que todo lo hago realidad 
me enredo mucho 
con el vaho de los hombres 

y es 
que la vida a bocanadas va 

pero en el fondo 
mi corazón
sufre
y pisa almendras 
y no solo eso 
sino también 
el miedo 
de aquel remoto esclavo 
que se escapó del cielo 
tomó la vida 
como quien va a su casa 
me dejó está piel suave 
y se ocultó detrás de la cortina 
mientras su sangre goteaba en 
el teclado 

el fugitivo aquél 
mal fugitivo 
osó mirarme cara a cara 
¡y todavía tenemos para rato!







de un posible barroco retorno

Cuando de un posible 
barroco retorno
resurja el arcángel de la media mampara 
en tropiezo verbal (atropello)
de filigrana y garúa
cuando 
quebrando espejos los vampiros

tú puedas evocar 
lo que él
lo que yo
navegando en mis cisnes
sin aventura
engalopados
y nubes boquiabiertas de placer dormido
Yo
la de siempre
hasta azul o la partida 
resucitando a medias 
con mi cariño a cuestas (carroña)
domingado y huraño 

Porque 
la vida no es de todos los días 
es a ratos 
no más 
es
a como puedas  


                             &
encima de los pétalos dormidos 
mis caricias vacilan
tocarlos es profanar su sueño 

pero cuando los miro ya caídos 
cadáveres que oscilan 

me inclino los beso
                           &

                          





tú sientes que las narices se te llenan de pus
y que la tierra es por todos lados toda
y que el licor ya no te arregla nada
y que el amor 
y que 

por supuesto era una niña con tanta curiosidad 
que salía derrotada 
a cada instante derrotada

esa esfinge me está esperando 

que espere 
mi dimensión exacta 
cuando (cuando) con mis propias manos
enmohecidas escarbe tu seno infatigable
tu seno silencioso e incesante 

cuando me trague tus abejas 
buscando la miel 
esa miel que sé que existe 
aquí en mi sangre 
y no la encuentro 
y no la encuentro

yo quisiera que mis cartas nunca tuvieran respuesta 
así podría echarle la culpa al cartero
porque es preciso echarle la culpa 
sino te encuentras tú mismo culpable

son tan imbéciles 
somos tan imbéciles

caer en las manos
caer en las fauces 
cuando comienzan a digerir te
y a cagarte

ya eres mierda ¿no?

pero la respuesta no llega 
y ya no tengo prisa 
y me voy 
porque me estoy perdiendo de vista.




"No sé por qué suerte de hechiceria encontré en mi carpeta un libro muy viejo y le faltaban páginas: era un poemario de Omar Kayam. Bastó que leyera un fragmento, para comprometerme definitivamente con la poesía. Este deslumbramiento se produjo una mañana de abril, en una pavorosa clase de aritmética. Esa noche no pude dormir agitada por nuevas vivencias y sensaciones".
Julia Ferrer.