JOSÉ RUIZ ROSAS.

Por Roger Santiváñez


Una noche de 1977 me tocó conocer al poeta José Ruiz Rosas (presentado por su sobrina la poeta Dalmacia Ruiz Rosas) en el Haití de Miraflores. Luego nos fuimos hasta el Hotel Richmond en el centro donde se hospedaba & allí me obsequió el primer número de la revista "Ómnibus" que en Arequipa acababa de publicar su hijo Alonso con el poeta Oswaldo Chanove.

En 1981 cuando su hija María Teresa volvió de España, fuimos con ella a Arequipa & la pasamos maravillosamente en casa de Peperuiz, como era llamado cariñosamente por la gente de Arequipa, su tierra de adopción, ya que él era nacido en Lima.

En Arequipa realizó una intensa actividad: tuvo la librería "Trilce". Publicó las Ediciones de la Campana Catalina & fue director del Instituto Nacional de Cultura-filial de la Ciudad Blanca.

Don Peperuiz fue un gran señor & un auténtico poeta. La semana que estuve en su casa en abril de 1981 me sumergí en su extraordinaria biblioteca de poesía & leí -creo- todo lo que no había leído en mi vida.

En 1976 escribí -en La Prensa- sobre "La sola palabra", libro editado por la Editorial Ames, una de las pocas de poesía en aquel tiempo. José Ruiz Rosas era un ser humano fuera de serie: calmado, irónico, lúdico & comprometido con la poesía hasta los huesos.

Lo mantengo vivo en mi memoria, por eso he querido recordarlo aquí ahorita para ustedes. Siempre en poesía.


ASÍ ESCRIBO EL POEMA. Doy un paso,

duermo, sonrío, lloro en mis adentros,

mastico la ancha hiel de los instintos

puestos a galopar, protones lúdicos

flotando sus latentes emociones;

miro la luz, que es el mirar más último

antes de penetrar en cada arcano;

oigo no sé qué cosas en los cantos

de las aves por un momento libres

y se me empuña el corazón sabiendo

su final de cautivas o de víctimas;

aspiro el aire altísimo que baja

a decorar de oxígeno mis huesos;

llego, me voy, distante en todo tiempo

de la meta final que no he fijado;

pulso la hora intacta que ha parido

el otoño de un ramo, atrapo el claro

destello de unos ojos fraternales,

miro los flujos que soporta el mundo

por pasos con sus callos melancólicos,

torno, vuelvo a mirar y abro los ojos

como un insomne búho en medio día

y fijo las pupilas como el gato

que pretendiera caza de aeroplanos,

subo la cuesta, bajo, y subo, y bajo

y conservo el imán del pavimento;

llego, con mi codicia a manos llenas

a regalarle el sol a todo el mundo

y la sombra, la luna y los luceros

como si todo yo fuera raíces,

hojas y savia para estar callado

como un laboratorio del abrazo;

Así escribo el poema. Doy un paso.



Alexander Sandman.


En esta ocasión presentamos para todos los seguidores de Bartleby una breve selección de poemas de Alexander Sandman.


-Y Ella responde.

CUANDO ESTÁS EN MÍ, todo me penetra

Tus ríos y tus montes y tus seres alados
y tus fieras rampantes se hunden contigo,
pues eres la llave de los misterios que contengo.

Soy el Cielo, el Mar y la Tierra.
Aves, sierpes y peces muerden mi carne
y beben de mi leche.

Mis fuentes conocen los Abismos del Alma.

He dicho a mi Esposo: "Tu sacerdocio alivia
el castigo y abre mis puertas clausuradas".

Soy el cántaro que guarda todas las cosas.





-Cursi (pero sentido) ditirambo en loor de la Patria.

¿Podrán nuestros comunes decires honrarte
en tu día, Patria de nuestros amores?
Numerosos e irresueltos ayes nacidos en remotos ayeres alimentan hoy nuestros desencontrados pareceres.

Inalcanzables sueños, conflictivos diálogos,
creemos poder manejarlos con sabrosos potajes 
y piedras lanzadas en nombre de iracundos 
e irrealizables reclamos.

Pero, ¡ay!, ¿qué hacer para derribar paredes, para no dejar la vida en destructivos altares?

Confiar en ti, contemplar con porfía tus atardeceres,
buscar tu escondido ser en sutiles saberes.

Serenarnos ante el pasado, templarnos ante el reto futuro,
no cejar ante el artero y mortal enemigo de
nuestros queridos seres.

¡Invocar tu nombre, en suma, para iluminar 
nuestros andares!




-En silencio esperando.

Siento tu ausencia
como nube oscura
que envuelve mis dias.

Como un atardecer
cuyos senderos
se cierran a mis pasos.

Como un lienzo vacío
que, mustio, desespera
por trazos y colores.

Como una mano
que, ardiendo en deseos,
permanece extendida 
en silencio esperando.


-Sobre la fugacidad de la luz.

Hoy leí uno de los libros de Jorge Luis Borges.
En travieso silencio, el primer tomo de sus
Obras Completas ha dirigido mi mano con certeza
hacia el estante en que me esperaba.

Broma fraguada por un conjunto de espejos,
que por azar el destino dio en llamarla Borges,
sus líneas, ora quieras, ora inquietas,
sus frases evocadoras, sus imágenes
de barrio y de plaza, de malevos y cuchilleros
cuando no de Tiempo y de Estrellas,
me han llevado a miles de millas de distancia,
donde nace el día y se acaba la esperanza,
por trivial, o -quizás- por innecesaria.

Gracias, insigne ciego, por tus engaños de palabras,
por tus prolongados suspiros de papel imposible.
Gracias, sobre todo, por permitirme olvidar 
el tiempo sin juego, aunque sea por un momento.
Un eterno momento de senderos que se bifurcan
en un jardín de fantasía.

LA IMPORTANCIA DE JAVIER HERAUD EN EL CAMPO DE LA POESÍA.

Por Roger Santiváñez

CUANDO JAVIER HERAUD ESCRIBE -EN SU POEMA- "Entierro del verano" insertó en su obra póstuma "Estación Reunida" & fechado a fines del verano de 1961: "Abril es el mes más bello" está parafraseando el archifamoso "April is the cruelest month" [Abril es el mes más cruel"] de TS Eliot con el que inicia "La tierra baldía".

Más adelante -en el mismo poema- Heraud cita textualmente otro verso del poema de Eliot: "and drunk coffee and talked for an hour". & también en este poema Heraud escribe: " -Javier, Javier, no olvides tu gorra al salir, / cuida tu maleta, / fíjate bien al cruzar el tranvía." Es decir, practica un refrescante coloquialismo, & -con su trabajo en relación a Eliot- se convierte en el primer introductor del tono anglosajón en nuestra poesía. El "británico modo" del que ha hablado la crítica para referirse a la renovación del lenguaje poético operado por la generación del 60 -básicamente- por Luis Hernández, Antonio Cisneros, Mirko Lauer & Rodolfo Hinostroza.

Este es -en lineas generales- el tono que ha primado en la poesía peruana de los 60s & que es considerado canónico. Pues bien, fue el poeta Javier Heraud quien realizó el primer movimiento -en este sentido- en un momento tan temprano como 1961.

De manera que admiramos a Heraud, no solo por su legendaria acción heroica, sino por su tremenda contribución, en el plano estricto del lenguaje poético & su renovación en el Perú. Siempre en poesía.





Los poemas al igual que los registros fotográficos son parte de la memoria colectiva.
Muestran hechos , acontecimientos, realidades, y comportamientos humanos ante distintas situaciones.
El poeta hunde la pluma dentro de su tintero y nos deja estos retratos vivos y descarnados de una ciudad confundida entre sus miedos y sus pensamientos obsoletos.
Un ladrón acribillado, una prostituta retirada, son también hijos e hijas de nuestra sociedad.
Estos poemas que hoy comparto si bien muestran la resignación ante las derrotas y las tragedias de un pueblo de igual forma nos dan un ejemplo de la lucha heróica ante las catástrofes.
Esta es mi ciudad y sus enloquecidos habitantes con su notoria desesperación, estrechándote la mano.
SG.




Memoria

Cuando las autoridades
llegaron al pueblo
se inventaron toda suerte
de cuadros estadísticos
hubo de muertos buenos,
de muertos malos,
muertos por bala,
muertos por arma blanca,
muertos de miedo,
muertos de pena,
muertos enteros,
muertos por pedazos,
pero nadie registró
a los perros que
se perdieron aquellos días
nadie fue a reclamarlos
sin embargo
colgaban sus cuerpos
en postes
y de sus pescuezos yertos
letreros en tinta de sangre
rezando: "muerte a los soplones"
o "soldado carne de cañón"
el fiscal recogía en una bolsa y con escrúpulo
cada letrero
pero de los perros asesinados nada se decía
nadie sabía a qué hora eran arrancados de los postes
ni dónde terminaban
la comisión de la verdad no tiene tal registro
como si no se tratara de crímenes
almas cuadrúpedas
sin derechos constitucionales
a quienes solo los lloraron
sus huérfanos abandonados
o sus hembras que de tanta espera
cayeron fulminadas
o terminaron vagando
por calles y plazas
hasta perder la cordura.

Durante los años del conflicto armado
más difícil que ser peruano
fue ser un perro callejero.

Helmut Jerí Pabón



La Cantuta

Garúan las ánimas sobre una conciencia
sórdida y circular,
fratricida, tirano, bestial.
Sus detalles, eran diez,
terminaron bajo la tierra que los procreó,
grises, calcinados, imborrables.
Mancillaron lo vespertino
de sus deseos,
caminando en fila india,
tejieron fragmentos quejumbrosos
sobre los talones de una novela negra
que alguna vez los marcó.
Lágrimas humanas de hermanos míos.
Hoy persisten en la belleza
de nuestra flor nacional,
y en su impunidad, la culpa.

Katherine Estrada.





El malabarista 

En una esquina 
donde los autos se aglomeran 
un oxidado semáforo
le ha concedido unos instantes para su acto

He ahí tres puñales:
surcan el cielo 
danzan en el aire
y regresan a sus manos sin herirle

Tal es la hazaña
que la vislumbro emergiendo 
de mis más extravagantes sueños:
dormir como una piedra 
cantar sin desafinar

Veinte segundos
los cuchillos guardan su filo 
vuelven al amo apaciguados
para que él haga la venia 

Gracias buenas tardes 

Diez segundos
la deidad del tránsito ya se impacienta

No hay más tiempo sino
para apuñalar al orgullo 
y pedir una moneda.

Gloria Portugal
 



A una muchacha en la torre más alta del Sheraton.

En las ciudades los pájaros vuelan más altos,
agobiados por el movimiento sucio de los hombres.

Muchacha de la torre más alta del Sheraton,
pienso tu nombre como un graznido antiguo,
que ha inventado su cuenco en tu última garganta.

Ah, pequeña, desde allí arriba puedes ver 
tus pies sobre nosotros,
tus pies sobre las nubes de la ciudad
que no recuerda tu nombre.

No importa la palabra:
para mí eres toda de lluvia
y has caído infinitas veces 
en la hierba y las hortalizas.

Ahora eres lluvia, te digo.
Contigo habremos de engañar a la muerte.
Cae, si así lo quieres,
serás un sirimiri en la selva,
una llovizna lírica en Lima.

Responde a este verso, pequeña,
que la vida es toda y siempre 
respuesta.

Cae, si así lo quieres.
Yo pondré este papel 
con poesía
para contener tu empinada cuesta 
sobre nosotros.

Pero no olvides voltear, muchacha,
cuando nombren a la lluvia 
un lunes áspero
y no vaya a ser
que nos atrapen 
en la mentira.

María Belén Milla





Sobre el derecho al porno y a la vida o Crónica escrita por un pajero conmovido.



A Bree se le pudo perdonar

Ser mentirosa puerca idiota comunista

O derechista y achorada

Pero nunca una estrella del porno

Con el afán de darle respuesta a las preguntas

La verdad la razón la justicia el amor la libertad la vida

La iluminación puede encriptarse en una decisión

Como una actriz xxx de recorrido mundial

A la hora de la jubilación la realidad le retorna

Como los hijos regresando a la casa víctimas del bullying

Como los padres de familia del colegio de sus hijos

Imaginando un circo sexual en el trampolín inflable del patio trasero

Como un vecino fisgón que imagina el final de todas las cosas

Siempre en un rostro

Con los párpados maquillados y los labios bien abiertos

Esta es la historia de Bree Olson

Una vez estudiante de medicina y futura oncóloga o neurocirujana

Hoy ganadora de la mejor escena de sexo anal en el 2008

Y parte de una minoría segregada de la sociedad

A la que no la buscan activistas humanitarios

Ni ONGs defensoras de sus derechos

Y así siempre

Nos formamos juicios sobre lo que nos parece

Y nunca sobre lo que ha acontecido

Bebemos de la sangre de Cristo

Y no nos importa equivocarnos de arteria

Embarramos el borde de la vereda con la suela de los zapatos

Solo para mantener el blanco de nuestro suelo

Queremos siempre carne en la mesa

Y nos importa poco el dolor y la culpa con la que se llenan nuestras tripas

Anhelamos la belleza y las flores húmedas en la poesía

Y nos recorre el frío por la columna

Cuando escuchamos una definición escatológica

Bien puesta en un cuento para niños

Pugnamos por la dureza de un verso hecho de piedra

Pero nos aferramos a las flores hasta en el cementerio

Este es el sufrimiento de una mujer que le trajo placer a millones de personas

Sin siquiera haberlos tocado en su vida

Sin saber sus nombres ni haber capturado la expresión de sus orgasmos

Porque olvidamos siempre nuestra vocación de porno

Por ser el nuestro de un género no comercial o que nos deja pocos dividendos

Si fuera por nosotros filmaríamos hasta al perro

Pero preferimos distraernos

Y decirle que es nuestro mejor amigo

Porque de algo hay que llenar la vida

Que por más que coordinamos siempre morimos de a uno

Hay que aceptar la verdad

La hipocresía nunca desvía el destino

Pero siempre retrasa la vida

Bien lo sabe Bree

Madre ejemplar y amorosa esposa:

Dios nos la cuide siempre

Y la Virgen quiera guardarla en su gloria.

Eduardo Cabezudo.





REFLEXIONES AL PIE DE LA TUMBA DEL LOCO VICHARRA

Cuando veo tu nombre en los periódicos
pienso en la muerte, en la sorda muerte
que no sabe, que no oye, que no
escucha, que es como latón oxidado
a mis preguntas: Por qué no hubo
alguien que te diera una sonrisa,
en vez de recluirte abruptamente
en el Reformatorio, cuando habías
robado 15 libras de la bodega,
de tu barrio por palomillada,
por jugarle una pasada al destino;
el destino es como un viejo caficho
que nunca da la cara. Y así fuiste
perfectamente destruido en Maranga,
y allí, tampoco hubo nadie que
te hablara, porque los cancerberos
de todo Reformatorio, Cárcel, Asilo, Manicomio
son lo mismo: la enfermera antihumana
de Atrapados sin Salida-Pero tú
no eras Jack Nicholson interpretando
un papel, sino José Asunción Vicharra
Sánchez, un muchacho de la esquina,
al que ¿cómo recluyen? para hundirlo
más y más: De palomilla a Enemigo Público N° 1.
Ya el abandono posterior, la sociedad te dio la
espalda y no supiste sino alcoholizar tu
dolor, buscar una música entre la jerga del choro,
porque nadie quiso mirarte sino de soslayo,
murmurando basura, lumpen, ratero, asesino
y allí sí que todo fue irreversible;
después del primer disparo ya no hay
regreso posible, además, regreso ¿adónde?
si todos los corazones te fueron cerrados
si en cada recodo de tu vida, justo
en el momento en que necesitaste
una mano, nadie te la quiso dar,
por eso yo ahora te ofrezco la mía
aunque ya sea el reyno de la muerte
aunque quede tendida en el vacío
como la sensación final de este
canto de rebeldía.

Roger Santiváñez


Entre la umbría y la eternidad.
A Evangelina Chamorro

Cuando todo se muestra difícil y ojeroso 
Evangelina rememora las bondades de la floresta 
la luz de la luciérnaga es señal de no ser 
un bocado apetitoso para el hombre 
a bordo de un caballito de agua dulce 
resuena el tambor 
un barco ebrio

Evangelina parte con su madre por doquiera
porque la vida es un eterno viaje

Su canto de niña 
arribó a la capital como
arribó mamá en los cincuenta 

Evangelina y madre viajaron en el tiempo
el tiempo negado 
el tiempo revelado 
el tiempo cordillerano
tiempo del río Amazonas

El canto guaraní en la ópera de San Sebastián
el canto awajún en esta constelación
de estrellas humanas 

Cuántos días desolados
cuantos días en ayuno 
cuánto caminar hasta arribar al regazo de Lurín
cuánto transitar hasta fundar la Villa de 
Nueva Navarra
cuánto navegar hasta el Pacífico 
Tu testa y tu canto 
más allá del Cantar de los Cantares

Ayer Evangelina
atrapada en un verano que consume 
un verano que duele y constriñe
se debatía entre la umbría y la eternidad 
torrenciales lluvias flagelaron el respiro
flagelaron el aire de sus aguas

Cuando el peso del lodo la arrastraba
y yo perdía el aliento
sus dientes se aferraron al madero
se aferraron a las venas de los árboles 

¡Cuántos veranos fueron esperados!

El río más grande del mundo 
quedó en silencio
el río más grande del mundo 
se llevó la barca
se llevó tu voz
y mi cordura
se llevó el silencio de la ópera 
Rossini y la batuta del silencio vocal 
Rossini y el candelabro de Tucumán
Rossini y la nostalgia de Juaneco

La mujer hilandera de los bosques y yo corriendo 
de un lado a otro
ante la muchacha que yace bajo el torrente 
alud de angustias intestinas 

Cuando todo parecía consumado
cuando arreciaba el vacío 
atrapada entre el lodo y los escombros 
Evangelina tragó el mal tiempo
tragó la furia y la miseria consumista
de la banca vomitiva
tragó el barro el mal presagio 
tragó la cólera de las turbias aguas
Y la banca millonaria 
y la banca nauseabunda
no se conmueve de los andantes sin sosiego
no se conmueve de los niños sin respiro
no se conmueve del sobreviviente 
y su vientre acongojado 

Cuando todo parecía consumado
cuando todo parecía sin sentido 
Evangelina se levantó 

Èchose a andar
con los brazos perfilados de amor.

Carolina Fernández.





"La poesía es como transportarse en Lima día a día: un arduo trabajo no remunerado."
Miguel Ildefonso.

Javier Heraud


Por Roger Santiváñez


 UN DÍA COMO HOY PERO DE 1963 asesinaron al poeta Javier Heraud. Tenía apenas 21 years old. No hacía mucho había regresado a Sudamérica -desde Cuba- & entrado clandestinamente al Perú por la frontera con Bolivia.

Heraud formaba parte de la columna guerrillera del Ejercito de Liberación Nacional [ELN] que lideraba el Comandante Héctor Bejar. Su fin era abrir un foco (segun las tesis de Che Guevara & Regis Debray) que se propagara, desencadenando una Revolución que llevará al pueblo al poder & a la construcción del Socialismo.

Un grupito -en el que estaba Heraud- entró a Puerto Maldonado. Pensaron que pasarían desapercibidos porque la localidad se hallaba en movimiento debido a una próxima visita del entonces candidato a la presidencia en campaña electoral Fernando Belaunde.

Pero fueron detectados en el hotelito en que se hospedaban. Sin embargo lograron deshacerse de la policía y camuflarse en la selva, dispersos. No obstante, pasadas unas horas, Javier Heraud -junto a Alain Elías- han regresado al pueblo. & fueron reconocidos.

Entonces principió una brutal, cruel e inhumana cacería. En su huida los guerrilleros entran en una balsa al río. Allí cae herido Elías & sobre su cuerpo cae el poeta, recibiendo una andanada de balazos -desde la orilla- por parte de la policía & de los propietarios de fundos de la zona.

15 de mayo de 1963. Así pasó a la gloria el mas brillante & talentoso de los poetas jóvenes de aquella generación que surgía en esos tiempos, inmolándose en pro de sus honestos ideales. Han pasado 57 años & Javier Heraud & su fresca poesía permanecen vivos en nuestros corazones por siempre.




Quiero que salgan dos
geranios de mis ojos, de
mi frente dos rosas blancas,
y de mi boca
(por donde salen
mis palabras)
un cedro fuerte y perenne,
que me dé sombra cuando
arda por dentro y por fuera,
que me dé viento cuando la lluvia
desparrame mis huesos.
Echadme agua todas las
mañanas, fresca y del río
cercano,
que yo seré el abono de
mis propios vegetales.





MANUEL MORENO JIMENO.
Por Roger Santiváñez

Miembro de la radiante generación de 1930, Moreno Jimeno empezó publicando en 1934 "Así bajaron los perros" & "Los malditos" en 1937.

En esa época participa en el Grupo Rojo-Vanguardia, en el que figuraba JM Arguedas & otros jóvenes de San Marcos, entre quienes estaba mi papá & por eso conozco de cerca esta historia.

Moreno Jimeno participa también al lado de César Moro & Westphalen & otros como Rafael Méndez Dorich en la revista "El uso de la palabra" (1938) & en el Comité de Apoyo & Defensa de la República Española [CADRE] durante la guerra civil en la península, organización que fue brutalmente reprimida por la dictadura del general Benavides.

En los 50 & 60 lo encontramos publicando "Hermoso Fuego" y "Negro & Rojo" en las legendarias Ediciones de la Rama Florida de Javier Sologuren. En la librería de Mejía Baca me conseguí a mediados de los 70 su lindo libro "Las llamas de la sangre" editado por Ínsula de Madrid en 1974.

Solo una vez vi a Manuel Moreno Jimeno: me lo presentó Juan Mejía Baca en su librería al coincidir allí con él una buena tarde. Un hombre alto, muy discreto & amable con ese jovencito que lo admiraba. Quedé en ir a visitarlo un día a su casa en Chosica, pero -por las vueltas del destino- nunca llegué a ir. Aquí quiero reivindicarme con este post en su homenaje. Siempre en poesía.


Es el amor.

1

Es el amor

Son tus pupilas incandescentes

Clavadas en las mías

Es tu luz que llega y me socava

Es tu fuego enemigo que me destruye

Ahora no hay piedad para mi olvido

No hay refugio para mi sombra

No hay soledad que me devore

En la entraña del corazón

Estoy perdido en tus cielos fulgurantes

No sé qué camino tomar

Cuál es la ruta de mi alma

Al fuego persistente de la tempestad que abres

Todo mi ser se conmuta

Vulneras mis vigilias y mis sueños

y estoy como el delirio

cegado por la tiniebla ardiente.

2

Es el amor

Es el amor

La garra potente del amor

El pico arrebatado del amor

Nadie sabe de dónde surten tus relámpagos

Qué amenaza descubre tu presencia despierta tu furor

Quién propaga tus llamaradas impetuosas.






PABLO GUEVARA.

Escribe Roger Santiváñez.

Cuando aún vivía en mi ciudad natal Piura, (verano 1973) un buen día me encontré en la librería Studium con un libro alucinante llamado "Hotel del Cuzco & otras provincias del Perú" firmado por Pablo Guevara. Me pasé de vueltas con semejante descubrimiento, publicado por el INC en Lima 1971.

Ya en Lima & estudiando literatura en San Marcos, un dulce atardecer de invierno, mientras esperaba -en la sala de su casa- a mi hermosa compañera de entonces la poeta Dalmacia Ruiz-Rosas hallé en un estante "Retorno a la creatura" la primera edición hecha en España 1957. Allí está el notable poema "Mi padre, un zapatero" & otro genial titulado "Dos monarcas".

En eso Pablo fue invitado al Taller de Poesía & así fue como trabé contacto con él & surgió una tremenda amistad que me llevaba periodicamente a visitarlo en su casa de Pachacamac, donde conversábamos hasta el dia siguiente con sendas botellas de vino.

Recuerdo que Pablo me decía: "El recipiente cultural 'poema' ha estallado" aludiendo a todas las formas revolucionarias que -a la sazón- liquidaban vanguardistamente toda la poesía tradicional.

Pablo Guevara fue un maestro personal extraordinario. Un pata cabal. El más auténtico renovador de la poesía & con una visión política clara. Recuerdo su magnífico poema "Los burgueses son bestias" inserto en su libro 'Los Habitantes" de 1965.

Hablar con Pablo Guevara era lo mas estimulante del mundo. Brillante, irónico, siempre cuestionador. Nos iluminabas querido Pablo & lo sigues haciendo hasta ahorita que escribo este post en tu sacro homenaje.



Mi padre un zapatero

Tenía un gran taller. Era parte del orbe.
Entre cueros y sueños y gritos y zarpazos,
él cantaba y cantaba o se ahogaba en la vida.

Con Forero y Arteche. Siempre Forero, siempre
con Bazetti y mi padre navegando en el patio
y el amable licor como un reino sin fin.

Fue bueno, y yo lo supe a pesar de las ruinas
que alcancé a acariciar. Fue pobre como muchos,
luego creció y creció rodeado de zapatos que luego
fueron botas. Gran monarca su oficio, todo creció
con él: la casa y mi alcancía y esta humanidad.

Pero algo fue muriendo, lentamente al principio:
su fe o su valor, los frágiles trofeos, acaso su pasión;
algo se fue muriendo con esa gran constancia
del que mucho ha deseado.

Y se quedó un día, retorcido en mis brazos,
como una cosa usada, un zapato o un traje,
raíz inolvidable quedó solo y conmigo.

Nadie estaba a su lado. Nadie.

Más allá de la alcoba, amigos y familia,
qué sé yo, lo estrujaban.

Murió solo y conmigo. Nadie se acuerda de él.


Leopoldo Chariarse


Por Roger Santiváñez

HABÍA UNA VEZ UN LINDO RESTAURANTE En LA COLMENA -todo de lunas transparentes- llamado "Tivoli". Allí fue -donde una noche de 1975- me tocó conocer al poeta Leopoldo Chariarse, quien se encontraba de visita en Lima, tras más de 20 years de ausencia viviendo en Europa. Había vuelto para presentar su libro "La cena en el jardín" que recogia "Los ríos de la noche" publicado en 1952, más los "Sonetos de Spoletto" & propiamente el conjunto "La cena en el jardín" que daba título al volumen editado por el INC.

Había yo descubierto & amado la poesía de Chariarse en "Vuelta a la otra margen", & ya desde 1974 nos vacilaba -en Piura con Sigfredo Burneo- ese verso suyo que dice: "Y en tu oído que ya ha olvidado el sonido del mar / Qué es todo esto?". Esa noche en el "Tivoli" fue bacán & poco después fuimos con Armando Arteaga a verlo al recital que dio en el INC lleno de bote a bote presentando "La cena en el jardín:" con prólogo de Julio Ramón Ribeyro.

Allí le pedimos una colaboración para nuestra revista AUKI & el poeta muy amablemente nos confió un par de inéditos que extrajo de un gordo morral repleto de poemas. Salieron en el # 2 de AUKI en julio de 1975.

A comienzos de los 80 encontré una noche a Chariarse en el Haití de Miraflores & después nos fuimos al centro juntos en un colectivo por toda la Av. Arequipa. En un momento me dijo: Hay un verso de Vallejo que siempre me ha fascinado: "Ya nunca, ya jamás, ya para siempre". Estaba hospedado en el hotel La Casona del horazeriano Miguel Burga & al costado quedaba el "Wifala" así que nos metimos allí para un par de chelas con que cerrar la noche.

El gran poeta Leopoldo Chariarse vive en Alemania, desde hace mucho tiempo. Que llegue hasta allá mi abrazo grande, así como este post testimonial ahorita escrito en su homenaje. Siempre en poesía.



La Poesía

Tú que llenas el cielo de la memoria y los sueños
más allá del pensar y el sentir
que sonreías sin responder
porque tú eras la respuesta
doy testimonio de lo que fuiste en tu hora
propicia cuando animabas un cuerpo
y tu huella sangraba en castos sentidos
creciendo como dorada herida en la tarde
Dime
¿Fue menos que una palabra
quien volvió el aire irreparable
menos que sombra junto a tu imagen
lo que deshizo el tiempo en un grito?.




Demencia de la cordura

Si en verdad la locura es inocencia
pudiéramos del cielo ser mirados
con magnánimos ojos y clemencia
y por versos de amor ser perdonados
otros también con trágica impaciencia
prefieren el caer sacrificados
que aceptar en su ideal con indolencia
de tiranías hechos despiadados
y otros de su demencia hicieron arte
o el fracaso final de su cordura
hizo de su miseria el estandarte
mas yo no decidí por qué futura
senda el destino hacia ti me llevara
y perdido en tus ojos me olvidara