Cultivo Arte


En los convulsionados años 90 el que escribe era un potro que aún no aprendía a cabalgar y estos muchachos mayores que yo robaban luz de los postes para poder conectar su radio y bailar como apaches frente al fuego con música de Doors, de Pink Floyd, de Charly, desde el parque Colchón hasta la cancha roja de Pueblo Libre, pidiéndole fiado al tío de las cañas, intentando no volvernos tan locos, recitando a Baudelaire de memoria, gritando borrachos los versos de Pound:
“Te he buscado tesoro mío,
he cavado en las noches más profundas
y no te he encontrado".
La vida era un carnaval, mi juventud lo fue.
Dos décadas después cuando no puedo dormir y la madrugada es un gato famélico que llora en mis oídos escucho aún al Rudy decirme: "Sergio, vamos con tu carro a buscar incautas”. Lo veo a Juan Ramón preguntando al público en la Alianza Francesa con las greñas tapándole la cara y abriendo su ojo de lupa ”¿y el gato? ¿Dónde está el gato?”. Veo a Eduardito cantándole a la guitarra de Renato los temas de Tanguito.
Las musas eran esquivas entonces. Siempre lo fueron (hoy lo se). Y los nombres de Virginia, de Leda, de Deanee, eran como luciérnagas que aparecían y desaparecían a lo largo de la noche. Eso fue Cultivo para mí, el primer grupo de poetas que tuve la suerte de conocer.
Casi veinte años después mucha agua ha pasado bajo el puente. Ahora que tengo la conchudez de escribir poemas, que asisto a recitales, escucho a poetas jóvenes, voces nuevas, cantores nuevos, poetas vestidos de solemnidad que se enfrascan en conversaciones literatosas, que beben vinitos amanerados y llaman musa a cualquier mujer, extraño como nunca a estos viejos muchachos que destruían todo con sus remeras de Rimbaud y del Che, para anunciar a quien soporte oírlos el mítico canto del cisne o cortarle el cuello si la ocasión lo ameritaba. Ellos eran para mí los verdaderos perros románticos.


DESDE EL COLCHÓN.


-Eduardo Braga.

Y mientras me repongo,
de regreso a mi ya cómoda piedra
contemplo imperturbable las ondulaciones
la calma, la furia, la nada
contemplo al mar
y recuerdo a los que desaparecieron junto conmigo,
recuerdo sus rostros, sus voces que llegan hasta mí
casi con la misma fuerza
de la terrible tempestad que nos separó.
¿Estarán muertos?
¿estarán nadando todavía?
¿estarán ya flotando?
¿estarán como yo,
varados en su playa desierta,
cansados y sedientos?
¿estarán en casa sanos y salvos
pensando en lo cerca que la tuvieron,
en lo lejos
que ahora me encuentro?
¡Hey hermano! ojalá y el viento sea buen mensajero,
al igual que tú he naufragado,
he salido del mar nocturno
de la tormenta poderosa
he venido de la muerte, pero la vida todavía está lejos.
En la comodidad de mi piedra descansaré un rato
una vez repuesto
me enrumbaré
hacia ella.


Declaración.
Permíteme detener un momento
nuestros distraídos pasos,
por los caminos
por los años.

Permíteme detener un momento,
el mundo que nos persigue a cada rato,
que nos devora y nos devuelve
a estas arenas
para seguir
y seguir luchando.

Permíteme detener un momento,
tan solo será un instante,
un sueño,
una etérea y fugaz visión de la muerte
o nuestra ilusión de siempre,
¿éxtasis?

Permíteme detener un momento
déjame lastimarte una y otra vez,
mientras un susurro acaricia tu cuello.
Te amo.



-Rodolfo Pacheco.


Canto IX

Cómo quisiera ser río
Río dialéctico
Amigo de la sal que cubre tu cuerpo
Si, porque tu origen es el mar

Terrible Afrodita
Que se subleva a su elemento
Ninfa de ciudades desterradas
Eva de extraviados paraísos

Yo te busco a ti, Hipatya
Como el río busca su mar
Como la semilla su fértil campo
Como el sol su luna en el crepúsculo

Anochece

Finalmente puedo decir desde mi lecho
Que soy el río
Que le confesó a Heráclito su secreto dialéctico
Que soy el río
Que inició a Siddhartha en la sabiduría del bosque
Que soy el río
Que se llevó los sueños libertarios de Heraud

Soy el terrible río sediento
Que busca incansable su húmeda Patria salada


Canto IV

He caminado sobre la noche sin edad
Danzando en el crepúsculo
Con ángeles de pérdida virginidad
He recital a Baudelaire
Hasta desangrarme la garganta
He encontrado el dolor y la desesperación
Me sumí en la más pura soledad
Me sometí a electrochoques
A terapias para almas intoxicadas de filosofías
Desafié los arcanos rostros del sol y la luna
Por contemplar el tuyo
He renunciado a mi fé proletaria
Porque descubrí el cadáver de la revolución
En una oscura fábrica abandonada
Y la poesía era una geometría de frases muertas
Yo tambien me alimenté de flores
Tuve convulsiones de clase
Recibí palos y escapé
Por las estrechas calles de los sueños
Yo también recité para cuatro gatos
Lloré la frustración del río
La crueldad impasible del tiempo
Yo también sublevé a las hormigas
Contra el poderío yanqui
Reventé el crepúsculo de un botellazo
Y saludé al alba con un sonoro vómito
Busqué la piedra filosofal
Que transmutara en odio el amor
Le tuve miedo al fusil a la ardiente cólera de su beso
Que bajaba como eco atronador por las montañas
Yo también esperé y esperé
En la cita acordada del amor y me nacieron ojeras
Sepulté mi juventud en la pradera del olvido
Y sobre ella crecieron cientos de cruces
Por las tardes más desoladas
Iba de visita urgente al hospital
Donde ya no se vuelve cuerdo
Donde la muerte se zampa
En la larga cola del desahucio
Yo también madrugué falsificando mi imagen
Habitante de escombros y mañanas muertas
Viajé por ríos de alcohol
Usurpé el cielo escarlata de las aves
Abracé las montañas ataviadas
De blanquísimos ponchos
Oí las elegías del tiempo
Que cantan las ruinas calcáreas del estío
Descifré el canto de las aves
Y la lengua austera del pobre
Oí la risotada del tirano
Que muge en la cancerosa pradera del poder
Y llegué hasta aquí exhausto
Llevando mi evangelio cultividiano bajo el brazo.


-Juan Ramón Carrasco.

Sierra.

Eudocio Nacimiento
hace su entrada triunfal
ocupando el lugar correspondiente
de una mesa de seis.

No llevaba más de tres años
de haber vuelto de la capital.

Su hogar, correspondiente a lo común,
les atacó el paludismo

Eudocio Nacimiento
se levanta todas las mañanas
a colocar semillas por los que se han ido.

La fogata nocturna carcome sus tuétanos cada día
al recordar los cuerpos tirados en las acequias.

Él, sin saber

se va quedando solo.




Selva.

Saliéndose desnudo, Inquisidoro Gracia
gatea hacia los frutales.

Su pequeño cuerpecito
lleno por el fulgor de sus primeros dos años
va tomando la costumbre caprichosa de los frutos maduros

caerse para ser levantado

Con la boca llena de barro
va acostumbrando su paladar
de un huerto bien sembrado
alimentándose de los caídos

siempre y cuando supo como quitarles el jugo.

La virginidad de sus plantaciones
ya tenía acumuladas varias muertes

su cuerpecito desnudo
aparentaba la ternura angelical

de esta inmensa Amazonia



-Renato Salas. 

4

No recuerdo mi nacimiento
ni mi nombre, ni mi cara
ni mis llantos infantiles

En mi pueblo no había
escuela o por lo menos
yo nunca asistí

Siempre trabajé y cuando
acababa el trabajo lo
volvía a hacer

Duro con chicote, con palo
con el alma, agua hervida ,
escapé, corrí llorando y
llegué, a capital llegué

Trabajé a chicotazo limpio,
era duro como mula
como mula crecí

A la fuerza tumbé a
una india como yo
y le saqué siete hijos,
con el alma, con amor

Invadimos tierra muerta
tumbé árboles a cabezazo
limpio, sudando levanté
un palacio fuerte como yo
Aprendimos el negocio de
endulzar el mundo y
bien de temprano salía
a las calles a ofrecer
mi vida, mi vida de mula

Todo fue creciendo
mis hijos, el palacio,
la alcancía, en cambio yo
me fui doblando
empecé a morir

Seguía con el negocio,
el de endulzar al mundo y
un día, mi india mula,
mi india amor, se fue,
allá lejos, lejos.

Me doblé en dos pedazos
y por primera vez
rendí mi cuerpo a la vida

Ahora camino despacito,
la gente cree loco al que
solía endulzar al mundo,
sucede tan solo, de que
la mula anda algo cansada.


Palomino

En la ciudad de Palomino
todos fracasaron
excepto los que
huyeron a tierras
bárbaras

Nacimos en un gran
cementerio en
fiesta perpetua

Nuestras casas eran
pequeños ataúdes
donde nos hacinábamos
generación tras generación

Y todos se conocían
mantenían tratos amicales
comerciales, de pugna
de violación o de matrimonio

En la ciudad
se llegó a crear una raza

En la ciudad
todo era motivo
de carnaval, feria
fiesta, orgía, aquelarre:
se robaba luz de los postes
del gobierno y
se bailaba, tomaba, fumaba
semanas de semanas
hasta que éramos
expulsados del trabajo y
de allí se iniciaba la fiesta de verdad

La ciudad se peinaba
raya al medio,
era y es la única
ciudad peinada
ni Brooklyn, Montaparnasse
Berlín Río ni
la Comuna de París
alguna vez
fue tan elegante

En la ciudad de Palomino
sus grandes héroes
te saludan o
se toman un trago
contigo, conversan
de sus penas de sus
deudas, cuentan
emocionados sus victorias

Aquí nace un héroe
cada tres años y
muere cada siete
estos son productos
de la generación espontánea

En la ciudad de Palomino
todos fracasaron
pero de una manera
tan sencilla y aristocrática que
da gusto que sea contada.


"La chapita perdida nunca fue encontrada, y el libro nunca se publicó y condenamos nuestra Palabra a la más oscura deserción, al olvido irremediable que es el reflejo fiel de este país, no que nos queramos meter con la patria por haber empeñado unas palabras, no señor, se trata simplemente que los libros culturales atiborran los kioskos del pasado. ¿Y para qué? Una charla de café por ejemplo, una muy buena y diagramada maleteada a los directores, es decir a la hipocresía al por mayor, parloteadas públicas para que luego la tropelía tome por asalto el primer bar: y valgan verdades, nuestra irresponsabilidad fue siempre más grande que este planeta o tanto más como nuestra sed."
Cultivo.




Lawrence Carrasco




Cuando llegué al barrio de los Cultivo en Pueblo Libre ya el poeta Larry Carrasco había cruzado el charco rumbo a España. Si tomamos en consideración que el país se iba sobre nuestros hombros al abismo era obvio que no volvería por estos lares. Así que no tuve la oportunidad de conocerlo personalmente pero gracias a Eduardo Braga pude leer su primer libro Carmina Prima/Pan Con Pescado, publicado en 1995 y del que hoy me doy el gusto de compartir una breve selección para todos los seguidores de Bartleby.


Invocación

¡Vamos Poesía
por qué demoras tanto en salir
si tú sabes que te quiero
si tú sabes que te amo
más que ninguna otra cosa!
(Repetición desmedida)

Tu demora es tal
que me choca de frente
de perfil y sentado

Tu demora es tal
que me agarra de costado
caminando o parado

Tu demora es tal
que al no poder hallarte
te busco sin demora
ansiosamente
te busco
Sí!, te busco y también espero
encontrarte prontamente
acostada a mi lado
desnuda como siempre
para estar juntos
juntos para siempre.
(lo cursi redivivo)
¡Vamos Poesía, no te hagas la tercia!


VII

Estoy
no Aquí y Ahora
sino en todo momento de mi travesía existencial
Pintado de futuro!
Invisible de pasado!
(o viceversa)
De raíz colgado al Presente
eterna angustia del despegue
martilleo insoportable del conteo
regresivo
progresivo
simultáneo
Hasta que el descuelgue inevitable
girando y girando en diminuta cápsula de quark
lléveme al
enigmático esperado Piélago
escamas somnolientas
sin rastro alguno
pisadas indelebles
aullidos caricias inclementes raudas
sin rastro alguno...
Ah! Arenas permanentes movidas por el viento
¡Y ya!




VIII

(Para Fritz Lang /In Memoriam)

La noche huele el sudor de la brisa
sin embargo, suda el olor de las horas

Mejor dicho, quiero decir que ..

La noche suda el olor de la urbe
la urbe huele el sudor de las estrellas

Así, faros luminosos de autos
luciérnagas en celo
remolinos tecnológicos

Ah! "Las tres luces"
Si! "La Muerte Cansada"

Cargándole en hombros sombras salen
del sexo de la noche
Aburrida
Vieja
Sola estás
Implorando por tu muerte
Implorando por tu vida
Cosa Vana.

"El Amor es más fuerte que la Muerte"
¡Mentira!
La Muerte prevalecerá siempre!
Igual que la Vida!
Las Amo.



IX

Estarse así:

Pen du
lan do

en esta vacilante cueva luminosa
Incerto
en la gran consciencia de lo imaginado y lo sido
Rodeado
de inconmovibles aspas de mi viento, de tu viento, del Viento
Peloteando
sin saberlo en la infinita cancha polvorienta
de mi mundo, de tu mundo, del Mundo.

Así, pues, qué más da!
Aceptarlo y llenarse y que te llenen de vacío, de concreto ...
sangre fresca coagulada de cordero, gusano,
estruendosas cataratas cayendo al/del infinito
a mí vida, a tu vida, a la Vida

Todo.....
parhaser Algo.. parhaser Nada.


X

¡Huff! Por fin llegamos. Bien. Empecemos.

Ver por el ojo de un culo prodigioso
El crepúsculo más encendido de palomas blancas.

Continuemos

Amigables ratas rojas lechosas salúdanme
Por asquerosas calles con baches de un suburbio limeño.

Otra vez

Fresco hedor de rosas fragorosamente pútridas
En suaves y delicadas manos de doncellas pudorosamente lúbricas

Repitámoslo

Navegando en mi evanescente luna dorada
Por aéreos muelles prostibularios totalmente alucinado

La última

Bellas excitantes formas de nubes espermáticas
Creadas por chicos masturbándose en la playa.

Okey, lo hiciste muy mal, Larry.
Chau.


XXIII

Cual ríos formando
Amazonas eternos
agujas imprevistas
tortúranme la carne
cerebro
testículos y todo.

¡Apúrate!
¡Desnúdate!

Calvo cráneo infiel
pretende pescar
ovóide ente carnal.

¡Apúrate!
¡únete!
¡Apúrate!



XXXIII

Gracias, Vida
Pese a todo
Por embriagarme
Gracias.

El rostro de la Muerte se ríe y caga.

Etcétera.



Lawrence Carrasco(Juanjuí-Perú,1966).
Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los poemarios Carmina Prima/Pan con Pescao (1995), Embriaguez de los días (2000) y La Musa Insomne (2013).

Westphalen


Emilio Adolfo Westphalen.

Por Roger Santiváñez.

A De West -como lo llama Moro en sus cartas- lo descubrí en "Vuelta a la otra margen" esencial muestra preparada por Lauer & Oquendo en 1970. El hermoso libro -con tapas de Ruiz Durand- lo encontré en Studium de Piura en el verano de 1973. Lo máximo esa adolescente & prístina lectura deslumbrante de los poemas de "Las ínsulas extrañas (1933) y "Abolición de la muerte" (1935) & del poema "Mundo Mágico".

Cuando trabajaba en la revista OIGA [1984-1987] un día acompañé a mi colega Doris Bayly a visitar a Westphalen. A partir de entonces trabé una buena amistad con mi admirado poeta. Iba a verlo -en cualquier momento- a su casa de Barranco cerca del acantilado.

Emilio me recibía & nos sentábamos en su sala. Tomábamos té en unas hermosas tazas de porcelana china. Silencio total. En eso yo descubría "Dyn" -sobre la mesa de centro- la famosísima revista del surrealismo. Entonces daba un salto & la cogía en mis manos como un tesoro alucinante, y le decía: "pero Emilio, esta es DYN" a lo que el -imperturbable- respondía con una semi-sonrisa: "Ah sí, Wolgfan Phalen en Nueva York". Silencio total. Entendía yo que esa era su manera de ser amable conmigo: sin decir nada, poner en la mesa algo que él sabía que me iba a loquear de gusto.

Recuerdo un día que cuando llegué lo encontré medio descompuesto, & se debía a que -en la jato vecina- estaban dando unos martillazos horribles & el poeta sufría terriblemente. Entonces comprendí aquel hermoso verso suyo que reza: "Porque solo el silencio detiene a la muerte en los umbrales". Milagrosamente el ruido cesó & pudimos sentarnos para esa maravillosa conversación de escasas pero sustanciosas frases con las que yo -naturalmente- estaba en el paraiso de la poesía, teniendo frente a mí a una gloria viva de la lírica universal.

Cuando salí de OIGA & empezó mi temporada en el infierno, dejé de verlo. Pero un día lo llamé por teléfono, & Emilio Adolfo me dijo: "Me tiene abandonado". Juré ir a verlo, pero mi salvaje vida me lo impidió. Es algo que nunca me perdono. Quizá por eso quiero aquí redimirme con este post de homenaje al Grande & Extraordinario Poeta Emilio Adolfo Westphalen. Siempre en poesía.


Mundo mágico
Tengo que darles una noticia negra y definitiva
Todos ustedes se están muriendo
Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de ojos rojos
Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos mis amorcitos
Yo escribía
Dije amorcitos
Digo que escribía una carta
Una carta una carta infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo una carta
Otra será escrita mañana
Mañana estarán ustedes muertos
La carta intacta la carta infame también está muerta
Escribo siempre y no olvidaré tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Tus ojos inmóviles tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Cuando fui a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta
Esta es la casa de las mujeres que se están muriendo
Las mujeres de ojos inmóviles las muchachas de ojos rojos
Mi lápiz era enano y escribía lo que yo quería
Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos
Pero una vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve
No oyó lo que dije no se enteró
Sólo tenía ojos blancos
Luego besé sus ojos blancos y él se convirtió en ella
Y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un periódico para leer
Los periódicos de la muerte que están muertos
Sólo que ellos no saben leer
No tienen ojos ni rojos ni inmóviles ni blancos
Siempre estoy escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo
Pero ella es el desasosiego y no tiene ojos rojos
Ojos rojos ojos inmóviles

Bah no la quiero.









Diego Lino embiste


Para todos nuestros seguidores hoy presentamos una selección de poemas de Diego Lino.


TESTAMENTO

Es domingo. Cruzo el mercado con mi hijo en busca de algo para el desayuno,
hay una paloma africana aplastada al borde de la pista,
sus plumas aún se agitan con el viento: así es la Voluntad.
Los borrachos que han sobrevivido a la noche se arrastran por el barrio,
doblados por el peso de sus medallas transparentes;
los obreros desfilan por la sombra y entran a los restaurantes,
un loco fuma en la esquina y mira pasar los autos como una estatua sin ojos;
sin embargo, el sol brilla en el cielo abrasándolo todo con indiferencia,
y millones de estrellas como él se encienden y se apagan en la sangre de mi hijo,
que juega con una bolsa atrapada en un remolino.
Dentro de unos años se detendrá como yo ante estas imágenes
y quedará cegado para siempre. Ya no podrá ver como hace ahora
las mil joyas que hay detrás de este telón miserable.
Hijo mío, vas a hacerte viejo y ciego como tu padre, como mi padre;
te cuido por ahora aunque no soy más que humo brotando de un espejo,
humo de carne y hueso que se ha detenido a verte jugar.




LA CORTINA DE YAMA

“Cuando el Ser ha sido percibido por el verbo
la realidad se revela a sí misma”

Katha Upanishad

Una pantalla de palabras no sirve para contener la voz del agua,
río que se extiende en mil ramas de fuego bajo los párpados.
Un signo dibujado con arena en el aire
no hace temblar la piedra hasta volverla carne,
ni hace flotar la carne sobre estambres que fluorescen al tacto,
ni colma de polen luminoso el cráneo de una bestia
hasta cegarla por completo y volverla humana.
Una palabra palidece ante la savia que trepa los tallos de la noche,
ante el rayo que se anilla para dejar la médula del sueño intacta.
Nada pueden las palabras contra el tornasolado aleteo de una libélula;
porque todo ha sido escrito en las ondas que nacen cuando cae una gota
en la música que estalla en brillantes esquirlas de sentido,
en esa imagen espantosa que unos ojos proyectan en la niebla
y que para nosotros es el mundo.
Ciego mío, mira a través de esta cortina:
sé testigo de la humillación de las palabras.


Juego de manos

Sueño una virgen cargando su arcabuz ¿o lo he visto en un muro?
abro los ojos: un policía reparte migas de algodón dulce
balas que hacen piruetas en el aire como gorriones de acero
subo escaleras hechas de huesos y teclas de piano
sorprendo a un banquero durmiendo
a una secretaria acosada por deudas imaginarias
salgo nadando por la ventana
afuera los edificios tiemblan como el cuerpo que se ama
abajo el aliento del mar nos trae objetos extraviados
devuelve flores a los que perdieron recibos
y los hombres abren por fin sus puertas:
las latas de conserva donde habían guardado la noche.
Doy un salto: floto sobre el manicomio
sobre los niños que hacen fila ante el cajero automático
que ahora dispensa gomas de mascar y caramelos
y la mañana echada sobre el mundo abre la boca
envuelve la tierra con su mirada llena de globos de colores
corren caballos por los techos de los automóviles
y su avance nos recuerda que nada está muerto
que todo se estremece
ante el fuego de un corazón que llevamos en las manos
yo nado en la luz de su corazón y me digo:
Esta es la vida. Nosotros solo vemos sombras.



UN CUERPO TIEMBLA BAJO LAS HOJAS

Como una manada de caballos luminosos brotando del pecho
entrando y saliendo de las paredes
como el peso de una ola liberándote del cuerpo
como alas de mariposa que se hacen polvo entre los dedos
arrebatos del cielo transitan la tierra
hacen del viento nocturno un río de vidrio
flotan los cuerpos cercenados en charcos de luz:
no hay una imagen más fiel del amor
no ha sido vista música tan clara manando de labios
nunca carne viva te has parecido tanto a una rosa
saliva cabello recuerdos
todo lo hemos entregado al fuego
carbón azul de nuestros huesos
las hojas que contenían el mar en imágenes
la bóveda de un tibio seno
donde encogerse hasta que broten órganos nuevos
manos nuevas llenas de venas o raíces
brazos que alberguen aves extrañas
pájaros mudos
de esos que cantan con los ojos.


VINDICACIÓN DEL SUEÑO

ES HERMOSO CUANDO la noche se derrama
como la sangre de una estrella
más grande que la luz
tú no puedes verla porque estás muerto
morir es perder los ojos para el sueño
encaras al cielo con dos cicatrices cubiertas de pestañas
y no duermes
porque la cama del que no sueña es un nicho
porque la noche del que no sueña
es un modelo a escala de la muerte
como ya no tienes ojos
y no distingues el fuego fatuo
del fuego artificial
cierras el pecho
y tratas de imaginar que eres un hombre
por despertar.



"Los poetas paltean. No he conocido otra actividad, salvo la medicina psiquiátrica, donde se congreguen tal cantidad de chiflados, mentecatos, esquizotípicos y megalómanos. Lo digo absolutamente en serio.
Ciertamente el oficio de escritor, y en especial el de escritor de poemas es un oficio muy humilde, que se debería llevar con mucha sencillez y con mucha consciencia de el poco interés que genera y de la poca importancia que tiene en la sociedad. Ser poeta es casi como ser sastre de barrio, de esos que todavía cosen a mano".
Diego Lino.



Diego Lino.- Escritor y artista gráfico, nacido en Lima en 1985. Es miembro del movimiento artístico Templo Furor; ha publicado la colección de poemas Música Para Tarántulas (Lima, 2016, editorial Celacanto).
Actualmente estudia la carrera de filosofía en San Marcos.






Francisco Bendezú

FRANCISCO BENDEZÚ.

Por Roger Santiváñez.

Corría 1971 & algo insólito ocurrió en Piura. La Embajada Cultural de San Marcos visitó mi ciudad natal & yo fui a ver la presentación que hicieron en el Teatro Municipal. Allí vi & escuché por vez primera al poeta Francisco Bendezú. Fue el más aplaudido debido a su poema al Che Guevara, que terminaba así: "Capital invicto de los pobres".

En 1973 -durante vacaciones de julio en Lima- me compré donde Mejía Baca su libro "Cantos" en una hermosa edición con grabados de Giorgio di Chirico & pude disfrutar de su emblemático poema "Twlight", la "Oda a la tarde" & "Muchachas de Roma", así como las ekfrasis surrealistas que acompañaban a los cuadros de Chirico.

En 1974, una tarde en que -de casualidad- había tomado contacto con los poetas de Gleba Literaria en Jesús María, ellos -Jorge Ovidio Vega, Humberto Pinedo & Lucho Farfán Escaffi- me llevaron a un bar donde se encontrarían con Francisco Bendezú. Era el "Once-once" donde yo -chibolito- pude asistir a esta poética tertulia bien rociada de vino & cerveza que disfruté a todo dar.

De modo que en San Marcos -a partir de 1975- se estrechó mi amistad con el poeta. Paco -como lo llamábamos- fue invitado al Taller de Poesía donde nos leyó unos inéditos excelentes que luego aparecieron en "Hueso Húmero" con el titulo de "Combo Blues".

Paco Bendezú era un hombre increíble & surreal: "Yo soy el único comunista que cree en la Virgen del Carmen" nos decía, mientras impartía una clase brillante sobre -justamente- poesía francesa surrealista o poesía italiana (Desde Leopardi hasta los poetas crepusculares) los cursos que mas recuerdo seguidos con ese maravilloso & transparente ser humano que era el gran poeta, también mi maestro & amigo, en aquella juventud ya desaparecida que ahorita he actualizado para ustedes.
Siempre en poesía.



Muchachas de Roma.



A Giuseppe Ungaretti

Muchachas intensas como vitrinas.
Precarias como lápidas de nieve.
Muchachas como los árboles inmobles del otoño.
Pálidas como espigas. Delgadas como llaves.

Muchachas exangües con cerezas silvestres en la nuca agujereada,
y sombra en los hombros de esmeril, y cepilladuras azules en el pubis.
Muchachas fósiles con espaldas de aire denso o laminado
y sedantes falanges enjoyadas de liquen y sal gema.

Muchachas fértiles
fabricadas de arena bruja y niebla y lacre derretido.

Muchachas delicuescentes como los oblongos escaparates de la Via Due Macelli, encuadrados por guirnaldas de nostálgico flúor a las siete de la tarde, cuando el crepúsculo trasfunde sangre de mar en los áticos, y por las azoteas, como briznas de gasa pulverizada, silentes bayaderas platican por señas, y lentamente ascienden, fascinadas por el imán vertiginoso de la monotonía, hacia los tiránicos moldes desolados (galaxias, constelaciones) cuyo auxilio impetrarán los yacentes fundibularios de Ostia y los amantes del Trastevere, la Via flaminia, Piazza Spagna, la Via Appia, Ponte Milvio, Tivoli divino y el luminiscente Gianicolo de mi juventud varada.

Muchachas sonámbulas como vitrinas.
Muchachas comedoras del loto del silencio.
Muchachas desnudas como ventanas.
Muchachas lancinantes como lámparas de desahuciados.
Sus cabelleras: garras de hilo;
sus corazones: palmeras;
sus piernas: pérfidas cucharas;
sus pies: nidos de sortijas licuadas por la luna.
Muchachas solitarias como vitrinas en medio del páramo o las landas.

Muchachas lívidas con plumas de alciones en las sienes.
Muchachas con el busto descubierto bañado en plombagina.
Y alondras de oro mudas tras los barrotes ígneos de las costillas.

Muchachas impacientes como relojes fluviales.
Muchachas trémulas como los vagones traslúcidos del viento.
El silencio os impregna de luz las cabelleras
espesas como el vino de Frascati, largas como el Tíber.

Muchachas ignotas como vitrinas.
¡Inminentes como la aurora!








MARTÍN ADÁN

Por Roger Santiváñez

Por supuesto que nunca lo conocí en persona, pero empecé a leerlo en la piurana biblioteca de mi papá en mi casa de Santa Isabel. Allí encontré –verano de 1973– "La casa de cartón" & la devoré rápidamente.

En una sobremesa se lo comenté a mi viejo & él me contestó que había coincidido con Martín Adán en su salón de Letras en San Marcos circa 1930 & agregó: "Es un gran poeta".

Esto lo comprobé inmensamente cuando –a los pocos días– encuentro en la libreria Studium de Piura, el increíble libro Vuelta a la otra margen. Allí pude leer & admirar & gozar –a mi regalado gusto– la poesía de Adán. En julio de ese mismo 1973 viajé a Lima por vacaciones. Entonces me conseguí la Obra Poética que en 1971 había lanzado el INC. Allí me pasé de vueltas porque comprendí que Martín Adán encarnaba al Poeta Maldito en nuestra tradición.

Entonces comenzó mi fantasía & búsqueda de Adán para encontrarlo en las calles de Lima, algún día. Cosa que –por supuesto– no sucedió jamás. Sin embargo –durante vacaciones de fin de año en Piura (yo estudiaba ya en San Marcos) en 1976– se me ocurrió rendirle una especie de homenaje & escribí el "Poema para Martín Adán" que poco después en mayo de 1977, Mario Montalbetti & Jorge Caillaux tuvieron la gentileza de publicar –a toda página– en el suplemento cultural de La Prensa –que ellos editaban– un día domingo como hoy.

Los domingos, Juan Mejía Baca –amigo mío por amistad que heredé de mi padre– visitaba al Poeta & le llevó el periódico con el poema a Martín Adán al asilo donde vivía recluido & después, una tarde en que fui a su librería en Huérfanos, como lo hacia a cada rato, Mejía Baca me dice: "Le llevé su poema a Martín & se lo mostré". "¿Y?" –le respondí. Don Juan me replica: "Lo leyó & tras unos segundos emitió un sonido, algo así como una mezcla entre mmmmm/grrrrrrr".

Para mí fue lo máximo esa nota, claro. Salí por Azángaro hasta la Colmena y llegué al Wony donde solitariamente me tomé una cerveza ya que nunca jamás hallé a Martín Adán en mis búsquedas callejeras, pero me quedó ese "mmmmmm / grrrrrrrr" suyo impreso en el alma & que aquí he recordado para ustedes. Siempre en poesía.


Cecilia Juárez embiste


No estoy lista para la roca
no estoy lista para la seda
no estoy lista para el amor
no estoy lista para la desesperación
el cocido lógico, el instante
el mantel sucio que vivía en sus ojos
las garras de dios
la profundidad dudosa del océano
el cuerpo
qué difíciles son los afectos y qué agudos dolores son
las plumas de ese invertebrado que se llama
odio a tus semejantes
no estoy lista para la recuperación
para sanar las heridas de mis antepasados.
no soy la policía del karma
mi ingrediente secreto es
un hilo que halo y me remite a mí misma,
al edificio que fui en otra vida
a las habitaciones que me hicieron abrir las terrazas
y saltar a los pies
de cierta estatua
que tenía en los ojos manteles sucios
no estoy lista para morir por nadie.
no estoy lista para el amor.




Cosas que mis perras nunca me dirán

qué has hecho de tu vida
cómo te atreves a verte de tal forma
eres despiadada con este intento de control
por qué odias a la policía
deja de decir que no te gustan las películas de acción
métete en tu molde
no te salgas
deja de escupir al cielo
dios existe
el gobierno te protege
el patriarcado ha llevado al mundo por buen camino
deja de comerte las uñas
ya no engordes
necesitas un marido
eso no te importa tú qué vas a saber
nunca escaparás de acá
te vamos a dar fuerte
ya por lo menos ten un hijo
deja de ser tan garrapata
ten una buena camada de criaturas
se un ama buena
haz la cama
no eructes en voz alta
rómpete la espalda en la cocina
busca la aceptación del otro masculino
busca la atención del otro masculino compite por ella
desvívete
cállate hocicona
deja el vicio
sigue la línea
obedece
obedece
 obedece




Epílogo de Danza de los estorninos

Total
que este pájaro entra en un bar
se apuesta en la barra
pide un trago
una mujer lo mira de soslayo
inmutable bebe su cosmo
soslayo-cosmo-soslayo
tira un camino de migas
que conduce hasta su mano
donde esconde una jaula enjoyada
el pájaro se acerca
el pájaro y ella
se hacen de palabras
se sacan los ojos pero era un juego
recogen sus ojos del suelo pero era un juego
toman los ojos equivocados pero era un juego
se marchan atesorando un par de ojos ajenos
pero era un juego
ambos juran algo antes de salir
apresuradamente
esperemos que lleven sus cegueras
hasta las últimas consecuencias


Dedicatoria
a los que nos gritaron navajas
a los que nos abandonaron en medio de la noche o de la nada
a los que pasaron de largo con sus sonrisas a bordo
a quienes nos omitieron, nos borraron, nos esquilmaron
a quienes pusieron la vista en otro sitio
a todos los que pusieron vidrios sobre el suelo que pisamos sin más intención que desplazarnos
a los que nos estorbaron el camino
a quienes nos persiguieron con cuchillos, nos patearon,
a los que miran desde arriba las hordas que poco a poco construimos
a los marcados por el dedo divino
a los que escribieron las leyes en su cuaderno privado
a quienes los escoltan
a todos aquellos que nadan en piscinas llenas con la sangre de los hijos de otros
a quienes se bañan en leche de animales que mueren despaciosamente
a los que dictan, escupen y luego abandonan el edificio entre autos que nadie toca
a los insignes hijos de la patria que vendieron a su madre para salir mejor en las fotografías
a los que apuñalaron el rastro del dolor y acusaron a miles de paranoia
a quienes nos han colgado de cuerdas infinitas para tocar su piano
a los que debemos escalar
para lograr morir o escapar que es la misma cosa

a todos quienes nos han hecho daño


Creo que a un escritor lo nutre especialmente la lectura (y no pienso solo en literatura, sino en ciencia, en antropología, gastronomía, culturas del mundo, historia, lo que se te antoje); pero también recibe alimento de lo que vive, siente, piensa y presencia. Es como hacer café: recibes el grano, pero tienes que molerlo, pasarlo por agua; el resultado es la bebida, no el polvo, ni el grano.
Cecilia Juárez.



Cecilia Juárez (México, 1980) Estudió literatura en la Universidad Autónoma del Estado de México. Ha publicado: Muerte para el coño dorado de Lavernia, (Mirabilis, 2006); No te desanimes, mátate (Diabluras, 2013); Bar Karaoke (Mirabilis, 2014); Lobos en un corral de lobos, (Mantra, 2016), la plaquette No estoy lista (El Humo, 2016) y “Fábulas serie B” (Diablura, 2017). Ha sido incluida en diversas antologías de poesía. Es locutora, guionista y productora de radio.