mayo 27, 2020 Sergio Gómez Reátegui 0 Comments

ALEJANDRO ROMUALDO

Por Roger Santiváñez.

Conocí a Romualdo en casa del pintor Alfredo Ruiz Rosas, donde llegué conducido por su hija la poeta Dalmacia Ruiz Rosas, mi compañera de aquellos lindos días de la juventud que ya se fue para siempre.

Romualdo fue simpático conmigo, respondió a todas mis inquietudes acerca de la "Poesía social" movimiento que el lideró en la poesía peruana de la década de 1950.

Después recordé que -en el verano de 1984- una vez que mi amigo barranquino en los días del Movimiento Kloaka, Rafael Delucchi, que era íntimo de Romualdo, quiso presentármelo. & lo invitó a su casa en Barranco para que yo lo conociera. La palta fue que -cuando entraban por el estrecho pasadizo que llevaba a la sala de la casa de Rafael- mi amigo le comenta que yo llegaría pronto a la reunión, a lo que Romualdo dió un respingo & le espetó: "Ah no, con la marihuana, nada". & tomó el camino de regreso desapareciendo del sitio.

Sin embargo, otra vez que yo salía del depa de mi amigo el poeta Bruno Mendizabal, en San Felipe, tomé una combi para irme a Miraflores y me encontré a Romualdo allí en la combi. Hablamos bacan esa tarde. Sin paltas. Se mostro muy amable & conversador.

Em los 90s yo iba todas las tardes al Queirolo de Quilca. Una de esas tardes entré al bar, y en el segundo salón lo veo a Romualdo, sentado, solo en una mesa. Lo saludé al pasar y seguí al baño, pensando volver & sentarme a conversar con él un rato.

Pero oh sorpresa: cuando regresé del baño vi que la mesa -donde había estado el gran poeta del Canto coral a Tupac Amaru- estaba completamente vacía. Romualdo había volado, desapareciendo para siempre.

Digo para siempre porque nunca tuve ocasión de volverlo a ver. Sentí mucho su muerte,claro, un día como hoy hace 12 years, totalmente solo, abandonado & encerrado en su casa de San Isidro. Pero Alejandro Romualdo vive, permanece actual en nuestros corazones solitarios de estos dias confinados. Siempre en poesía.

CANTO CORAL A TÚPAC AMARU

QUE ES LA LIBERTAD


Lo harán volar con dinamita.
En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
A golpes le llenarán de pólvora la boca
Lo volarán:
…Y no podrán matarlo!

Lo pondrán de cabeza.
Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos,
Lo patearán a toda furia.
Luego lo sangrarán:
…Y no podrán matarlo!

Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes.
Y con clavos sus costillas.
 Le harán morder el polvo,
Lo golpearán:
…Y no podrán matarlo!

Le sacarán los sueños y los ojos,
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán.
Y a golpes de matanza lo clavarán:
…Y no podrán matarlo!

 Lo podrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros.
A la mala tirarán:
…Y no podrán matarlo!

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado,
gritando ¡Libertad!
sobre la tierra ha de volver.

¡Y no podrán matarlo!




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